Compartiendo (que es gerundio)

lunes, 10 de agosto de 2009

Fernando nos presenta su propio Arcano

Interpretación de la carta:

Lo que trata de representar la imagen es el momento del cambio, el proceso y su inicio, así como el método para lograrlo.
En el centro de la carta se encuentra un humano desnudo, flotando; que da la sensación de estar inmóvil, encadenado, padeciendo; pero que se mantiene confiado, seguro, resistiendo. Los puños cerrados con fuerza indican tal resistencia; y la sonrisa en su cara, observando el eclipse (mal augurio, muerte, pérdida), demustran un espíritu irónico que ríe antes las desgracias, sufriéndolas, pero que al mismo tiempo las supera y las ve orgulloso y confiado desde lo alto.
Un águila y una serpiente se vizualizan a su lado, representando el orgullo y la sabiduría respectivamente.
En la parte inferior, en el horizonte, se encuentran una serie de árboles sin hojas que dan entender una estación invernal, pero que sin embargo el color rojo del "cielo" presuponen un ambiente agobiante, caluroso, infernal. En conjunto aparenta un mundo post-apocalíptico que alimenta la necesidad de padecimiento del personaje humano.
El número 0 es símbolo de algo que aún no es, pero puede llegar a ser; explicando el mundo que se halla en blanco, vacío; esperando que alguien lo escriba, lo cree, a fuerza de su inteligencia y voluntad.
Finalmente en el pecho del protagonista hay un símbolo del signo zodiacal "escopio", que simboliza la creación y la destrucción, la vida y la muerte, la resurrección.

Todo en conjunto la sensación que traté de respresentar es la de la perseverancia, la voluntad de crear sobre su ideal; una aproximación al pensamiento nietzscheano de voluntad de poder, eterno retorno y superhombre.


Texto del filósofo:

Habían muchos textos que me gustaron y respresentaban bastante bien la carta, pero me quedé con este:

Friedrich Nietzsche - Así habló Zaratustra

Esto es lo que Zaratustra dijo a su corazón cuando el sol estaba en pleno mediodía: entonces se puso a mirar inquisitivamente hacia la altura - pues había oído por encima de sí el agudo grito de un pájaro. Y he aquí que un águila cruzaba el aire trazando amplios círculos y de él colgaba una serpiente, no como si fuera una presa, sino una amiga: pues se mantenía enroscada a su cuello.
«¡Son mis animales!, dijo Zaratustra, y se alegró de corazón. El animal más orgulloso debajo del sol, y el animal más inteligente debajo del sol - han salido para explorar el terreno. Quieren averiguar si Zaratustra vive todavía. En verdad, ¿vivo yo todavía?
He encontrado más peligros entre los hombres que entre los animales, peligrosos son los caminos que recorre Zaratustra. ¡Que mis animales me guíen!»
Cuando Zaratustra hubo dicho esto, se acordó de las palabras del santo en el bosque, suspiró y habló así a su corazón: ¡Ojalá fuera yo más inteligente! ¡Ojalá fuera yo inteligente de verdad, como mi serpiente!
Pero pido cosas imposibles: ¡por ello pido a mi orgullo que camine siempre junto a mi inteligencia!
Y si alguna vez mi inteligencia me abandona - ¡ay, le gusta escapar volando! - ¡que mi orgullo continúe volando junto con mi tontería!

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